Mascotas y asma: ¿pueden convivir? 

 

 

La respuesta es “Sí”. Cuesta trabajo aceptar que las mascotas y el asma no son mutuamente excluyentes, la realidad es que un asma controlada permite esta interacción. 

 

Una mascota puede brindar compañía y disminuir el estrés. Para los adultos, un perro puede servir como fuente de consuelo y, en los pequeños, un estudio reciente halló que los perros pueden ayudar a niños con TDAH a enfocar su atención, mientras que otro estudio identificó que los pequeños con trastorno del espectro autista estaban más tranquilos mientras jugaban con cuyos en el salón de clases.

 

Mascotas: ¿influyen o no en el asma?

Estudios recientes han analizado si las sustancias que causan alergias en el hogar influyen en el riesgo de desarrollar asma en los primeros años de vida. En general, la mayoría indica que la exposición en los primeros dos años es determinante para que haya una menor probabilidad de desarrollo de asma y sibilancias. La evidencia científica sugiere que el perro sería la mascota con menor probabilidad de ser un factor de riesgo, mientras que en los gatos los resultados son más contradictorios, con tendencia a ser factor de riesgo.

Pero lo que no está a discusión es que tener mascotas en un hogar en el que existe asma o alergias puede provocar más daño que beneficio. ¿Qué hacer ante esta situación?

 

Asma y alergias

No son lo mismo, pero ambos conceptos tienen relación. La alergia no es una enfermedad en sí, sino una condición de algunas personas ante el contacto con sustancias que les producen una “reacción alérgica”. El asma sí es una enfermedad y su reacción se produce a nivel de los bronquios, estos se inflaman y limitan el flujo de aire.

Sobre asma y alergias existen una infinidad de mitos y realidades, como:

· Una persona con alergias puede no ser asmática: cierto.

· La persona asmática no debe practicar deportes: falso.

· El asma solo puede aparecer en la infancia: falso.

· Una alergia es contagiosa: falso.

· Las alergias a los animales pueden desencadenar crisis de asma: cierto.

· Los gatos “curan” el asma: falso.

· Los pollos no causan asma porque no tienen “pelo”: falso.

· Las personas alérgicas deben evitar vivir con animales: tristemente, cierto.

 

En el medio ambiente hay una variedad de elementos que pueden empeorar el asma: los famosos “desencadenantes”. Los animales tienen sustancias en la saliva, excrementos y orina que pueden desencadenar un episodio de alergia o asma, esas sustancias, que son cierto tipo de proteínas naturales en el organismo de los animales, se adhieren a las escamas secas de la piel de las mascotas, telas, pelo u otros elementos, contrario a lo que muchos piensan, la alergia es causada por esas sustancias y no el pelo del animal en sí.

Dicho de otra forma: cuando el animal se lame, la saliva se deposita en el pelaje, y a medida que la saliva se seca, las partículas proteicas son transportadas por el aire e impregnan los muebles y los tejidos (ropa, cortinas, etcétera) del entorno doméstico. Por este motivo, la alergia a los gatos es la más frecuente, ya que es un animal que se lame como parte de su aseo diario. En el caso de los perros, hay diferencias según las razas.

¿Qué pasa con las razas de perros “hipoalergénicos”? En realidad, ninguna lo es. Lo que sí es verdad es que en perros que pierden poco pelo, la caspa que causa alergia (y que se adhiere al pelo) no se libera en el aire o el suelo tanto como en el caso de perros que pierden mucho pelo .

 

Recomendaciones para vivir con mascotas

Como es de suponer, cuanto más tiempo se pase con las mascotas, mayor es la exposición a alérgenos. Sin embargo  se pueden tomar medidas:

 

· Acceso restringido al dormitorio. La mascota nunca debe entrar a las habitaciones donde se duerme. No se les debe dar entrada a espacios donde quienes padecen asma suelen pasar mucho tiempo o jugar.

· Limpieza de la mascota. Se les debe bañar una vez por semana, para reducir la cantidad de caspa que suelta la mascota.

· Contacto con la mascota. No se debe besar ni abrazar a perros y gatos. Si la mascota es un roedor o un ave en una jaula, debe quedarse en una habitación distinta a la persona asmática.

· Uso de un purificador con filtro de alta eficiencia (HEPA). Su instalación en la habitación ayuda a reducir los alérgenos. Los sistemas de filtración central también son una buena opción, pero más cara.

· Limpieza del hogar. Se recomienda usar una aspiradora con un filtro HEPA y evitar alfombras. Es importante mantener a las mascotas alejadas de muebles tapizados, como sofás y sillas.

 

¿Y si hay que visitar una casa con mascotas? Se recomienda seguir las indicaciones del médico. Si se pasa la noche en otra casa, es recomendable pedir una habitación donde no entren mascotas.

 

¿Qué mascota elegir?

Los expertos coinciden en que el tamaño del animal o su pelo no importa, pues el alérgeno no está en el pelo, sino en saliva, orina y caspa. Por tanto, no hay perros y gatos que no causen alergia. Peces y reptiles son opciones viables pues no producen ningún tipo de alergia.

 

¿Y si nada funciona?

Cuando el asma empeora (aun con medicación), es momento de tomar decisiones. El médico recomendará si la mascota se puede quedar en casa siguiendo indicaciones puntuales o se le debe buscar un hogar. Ello dependerá del tipo de asma, pero es un hecho que en casos severos la recomendación es decir adiós.

Si este es el caso, lo recomendable será platicarlo con el pequeño, para que no crea que es “su culpa”. Al final, como siempre recomendamos, la comunicación con el médico y el monitoreo de la enfermedad son clave para que el asma no impida vivir una vida plena.

Legales:

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