La familia y el asma infantil

 

 

La vida familiar, cuando alguno de sus integrantes más pequeños vive con asma, no tiene por qué dificultar las dinámicas de los demás. De hecho, un enfoque adecuado en la prevención y la comunicación puede fortalecer y estrechar los vínculos afectivos.

 

A cualquier edad –de forma especialmente en la infancia–, un diagnóstico de asma al interior de la familia suele ser una sacudida inesperada. Es natural que lo primero en surgir sean preocupaciones (¿qué debemos prohibir? ¿en dónde dormirá? ¿Se contagia? ¿Podemos conservar al perro?) e incluso emociones negativas (¿Hicimos algo mal? ¿Es hereditario?).

 

Niño con nebulizador
Niño con nebulizador

 

Lo primero que debemos saber es que toda esa inquietud es natural, pues aunque todos sepamos algo sobre el asma (sobre todo, mitos), nadie nos prepara para un diagnóstico cercano de asma infantil. Sin embargo, este está lejos de ser un caso aislado: solo en México, alrededor del 7.8% de la población vive con el asma, con un estimado de 15 millones de personas hacia 2020, lo que la sitúa entre las 20 enfermedades más comunes en nuestro país, con una amplia porción de incidencia temprana: el 30% de los casos diagnosticados se presenta en el grupo de 5 a 14 años de edad, en el cual la persona diagnosticada casi con seguridad vivirá al interior de un núcleo familiar. Por ello, aprender a vivir una vida normal y tranquila en compañía del asma es una tarea conjunta.

Pero ¡hey!, esto no debe asumirse una carga grupal, sino lo contrario: aprender a convivir con el asma fortaleciendo lazos de unión e –importante–, sin que la persona enferma se sienta ni alejada ni sobreprotegida respecto a sus seres queridos.

 

¡No hay nada malo ni raro en vivir con asma!

Lamentablemente, ciertas películas y series nos han acostumbrado a una imagen con características de personajes dependientes, temerosos o con dificultad para socializar. No solo es un estereotipo falso, sino que reproducirlo fuera de la pantalla puede afectar a quien vive con asma al desempeñar una vida normal y plena.

 

Distinguir entre causas y detonantes

Las causas del asma no son del todo claras, pues no son las mismas para todos y pueden deberse a una combinación de alergias individuales, historial familiar o presencia temprana de elementos como humo de cigarro durante un embarazo. En el caso de hijos o hermanos menores, el asma infantil puede ser alérgico (a causa de una subida en los niveles de inmunoglobulina) o no alérgico, por las causas mencionadas u otras propias del entorno de vida, por ejemplo, si se usa un horno de leña o se vive cerca de una fuente de polución, como una fábrica. Entender el diagnóstico exacto que recibimos es fundamental para saber cuáles son las medidas más adecuadas para tomar en casa, siempre de la mano de un profesional de la salud.

 

Hablemos de asma con naturalidad 

Ya sea entre padres e hijos, entre hermanos, abuelos u otros familiares, el asma puede ser una oportunidad de aprendizaje para todos si se aborda de la forma correcta: compartiendo información médica básica en palabras sencillas, en un entorno de empatía y compartiendo información interesante sobre prevención o avances médicos, todo esto consultado con el Profesional de la Salud. Por otra parte, sería mala idea tratar al asma en nuestra familia como algo “de lo que no se habla en la mesa”, “no enfrente de los niños” o “que no debemos contar a otras personas”.  Ante todo, los cuidados y la prevención son un hábito y un estilo de vida, no un estado de alerta constante.

 

El médico debe estar al alcance de todos 

En casa, se sugiere que todos, especialmente hermanos mayores y adultos, tengan siempre al alcance los datos de contacto del médico, la fecha de la próxima consulta o la ubicación del consultorio o clínica a la que habría que acudir si una exacerbación fuera más intensa de lo habitual. No es necesario memorizar, sino tener esta información al alcance: por ejemplo, en una carpeta en línea de fácil acceso o una conversación en WhatsApp destinada a ello. 

 

•       Un buen complemento a lo anterior es que los padres o hermanos mayores de personas con asma lleven un diario a partir del diagnóstico en el cual puedan calendarizar:

·        Fechas y, por lo tanto, frecuencia de crisis o episodios respiratorios.

·        Evolución y cambios de la enfermedad a lo largo del tiempo, pues ésta puede variar a lo largo de la vida por factores muy distintos: relacionados con cambios de clima o viajes con posible exposición a aero-alérgenos, resfriados comunes, temporadas invernales, ciclos menstruales, factores como estrés, etc.

 

Legales:

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